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20 mayo 2014

Voces del pasado

El otro día a mi padre se le rompió el teléfono del trabajo y en la empresa le dieron una blackberry. Él es anti-tecnología aunque yo ya le he repetido mil veces que no puede luchar contra el progreso. El caso es que no controla los móviles y menos uno táctil, como el que le dieron. Pero no le quedó otra salida, tiene que estar comunicado; así que tuvo que escuchar estresado mi tutorial sobre el manejo rápido y fácil del smartphone. Esto fue la tarde antes de la prueba del ECOE.

El primer problema que encontró fue que, aunque había metido su tarjeta SIM, no podía ver los contactos guardados. Nada, di un par de vueltas por los botones y conseguí que le aparecieran. Entonces aprovechó la ocasión para hacer una limpieza de contactos y algo muy curioso ocurrió. Encontró por casualidad un número de teléfono, de una persona que había sido muy amiga mía antes de la postguerra (3º Medicina). Por aquel entonces, yo no tenía contrato de llamadas y casi siempre estaba sin saldo en el teléfono. Así que no me extrañó que tuviera aquel número guardado, posiblemente de alguna ocasión en la que utilizara su móvil para llamarla. 

Yo le dije que borrara el contacto, que yo no lo iba a necesitar y que, con total seguridad, ella habría cambiado de número. Qué aburrida sería la vida si no te derrumbara tus teorías a cada rato. La cuestión es que di por hecho que el número sería ahora el de nadie y lo utilicé para enseñarle a llamar. Le di al botón de llamada y para terminar de mejorarlo, ¡al del altavoz! ¿Por qué las blackberrys no tienen el botón rojo para apagar las llamadas? Entonces, sonó la voz de ella: "¿diga? ... ¿sí?". Sudé tinta china unos segundos hasta que di con el botoncito de las nari... y pude colgar. Fue un susto. Creo que esperaba cualquier cosa, menos que contestara. Escucharla al otro lado del teléfono, como había hecho tantas veces hace años, me dio una mezcla de intriga y nostalgia. Por un lado, me hubiese gustado hablar con ella; por el otro... suerte que encontré ese botón. Remover el pasado entre tú y yo nunca fue mi pasatiempo preferido. Y menos contactar con mis fantasmas particulares. 
Di por concluida la clase cuando mi padre encontró él solito el botón de la cámara y se puso a sacar fotos con la blackberry. Yo no fui tan rápida, me costó algunas cavilaciones más poder pasar a otra cosa.   

21 abril 2014

Poniendo melodía a mis días


Hay canciones que al oírlas, las escuchas. Por algún motivo inexplicable te llegan a entender y se sincronizan contigo. ¿No te ha pasado? Claro, a mí también. Si me preguntas cuál es la banda sonora de mi vida, te diría que hay ciertas canciones que recuerdo porque las entonaba en momentos más tristes o las gritaba cantaba a pleno pulmón cuando estaba más eufórica (yo es que soy medio maníaca). Estos días, la melodía que suena en mi cabeza es más o menos como ésta de arriba. Creí que la euforia por terminar la carrera me habría consumido a estas alturas pero lo que se siente es más ligero, tranquilo y seguro. Al menos yo. Se acerca el fin. Y te lo digo ante el inminente examen de Medicina Interna que tengo mañana. Ocurre como cuando pasas mucho tiempo preparando un examen y el día antes ya tu cerebro te dice que no puedes con más, que lo hecho, hecho está, de la manera que sea. También es que pienso que nada puede competir con los nervios que se pasan cuando te toca escoger plaza MIR. A mí aún me queda un año, pero estos días no he dejado de pensar en mis antiguos compañeros de clase que ahora están decidiendo ¿qué? ¿dónde?. Uff, eso sí que me estresa. Pero intento recordar que mi yo del futuro puede con eso. Tengo esa esperanza entre tú y yo. Por ahora, no miro mucho más lejos. Sólo sintonizo canciones armoniosas que me gustan, como ésta... Felices minutos musicales ;) 
     

09 abril 2014

Spring


Abril suele ser mi mes favorito del año. Los días empiezan a ser más largos, ¿no te encanta? Parece que podemos aprovechar más la tarde. Empieza a entrar el calor y trae consigo energías renovadas para hacer toda clase de actividades. Este año en especial, no sólo porque hemos tenido uno de los inviernos con más personalidad, sino por todos los planes que hay entre tú y yo para el futuro proximísimo. Es hora también de renovar el vestuario, guardar algunos abrigos y empezar a rescatar prendas algo más ligeras para días mucho más cálidos. Eso sí, no se me pasa por la cabeza ir a hacer averiguaciones sobre la nueva tienda de Primark que acaban de abrir por fin, aquí en Tenerife. El otro día tuve que pasar por la zona y me llevé una sorpresa al ver la cantidad de gente y marujeo que bullía alrededor. El buen tiempo ya está aquí y la gente no duda en echarse a las calles. Pero como decimos los médicos: ¡con moderación! que los excesos nunca son inteligentes. Yo por mi parte, voy a disfrutar del regalo del sol por las tardes; ya es hora de volver al asfalto, a correr sin mirar atrás y a respirar el aliento salado del mar.


30 marzo 2014

Historia de un día cualquiera

 
"El tiempo pone cada cosa en su sitio y a cada persona, donde le place. En mi caso, la colocó a ella en mi escenario. Viajaba junto a la ventanilla, como siempre. Sin acompañante ni equipaje de mano, vistiendo aquella vieja gabardina a juego con un rostro demasiado estropeado para ser tan joven. El tren cumplía con su horario y ella con el voto de silencio pactado por unos labios sellados. No se distraía demasiado por quién subía o bajaba en cada parada. Tampoco recuerdo que se dedicara a la lectura durante su trayecto. Si alguna vez le molestaron las voces provenientes de animados conversadores, nunca lo demostró. Sólo contemplaba el paisaje -cambiante, ante sus ojos. Todas las semanas el mismo, visto como si fuera la primera vez, con ese brillo en la mirada. Su expresión era tibia y serena. No había días más o menos grises para ella, tenían todos el mismo tono y la misma luz. Era una pasajera cualquiera y a la vez, no cualquiera. No sabía quien era y a la vez, la conocía muy bien. Llevaba con ella -me atrevería a decir, ese aura de misticismo que envuelve a algunas personas y las hace ser... diferente. Como yo. Al menos, hasta llegar a su destino. En ese momento descendía de las nubes para caminar junto al resto de mortales por el andén, rumbo a la salida de la calle. No le perturbaban el gentío que se agolpaba, billetes en mano, junto a la entrada ni otros con más prisa que se cruzaban con su andar. Daba pasos firmes con un contoneo aún más decidido. Ella sabe perfectamente a dónde va. Pero lamentablemente yo no, porque al poco, el tren se vuelve a poner en marcha y nos alejamos. Dejamos atrás su parada y rápidamente se interpone entre ella y yo, la enojosa nebulosa de la distancia. Y así, otra semana."
Un regalo para los amigos que buscan algo especial en lo cotidiano. 

02 septiembre 2013

Mi ermitaño amigo Henry


Lo llamé así porque fue el nombre que cruzaba mi cabeza la primera vez que asomó las pinzas. Ha sido el primero que he visto en vivo y también el primero que sostuve en las manos. Buceando encontré la caracola y la cogí como otra cualquiera -pensando que estaba vacía. Al sacarla del agua empezó a salir algo de allí y resultó que ese algo fue Henry. Me gusta saber que incluso entre tanta agua y yo no hay espacio para el vacío y que el mar no es sólo un mero continente azul profundo. Al final, lo que era menos que un hobby se ha convertido en una pasión y así, recolectar los pequeños tesoros que el mar me trae ha conseguido llenar los botes vacíos de mi tiempo libre. 

26 febrero 2013

Así, en plan monólogo


El monólogo es el eufemismo utilizado como excusa para echarse un rollo, contar tu vida/penas, como quieras llamarlo. Y ya puestos a que todo el mundo que dice lo que piensa parece tener razón, la libertad de expresión y farándulas como esa, me he propuesto marcarme un monólogo como una campeona. (Me resulta bastante difícil escribir si pararme porque soy un poco maniática del formato y la ortografía, pero no es culpa mía sino de mis profesores de Primaria).

Creo que si escribo todo lo que estoy pensando podría frenar esa cháchara verborreica que no me deja respirar. Me paso todo el día hablando, con mi familia, en la facultad, con los profesores, por email, por teléfono, en persona, con los camareros de la cafetería, con el vecino que coge el ascensor conmigo... En clase, cuento lo que me pasa en casa y lo que hago en mi tiempo """libre"""; en casa, cuento lo que me pasa en la calle. No hay quien lo pare, una vez que empiezo no puedo parar. Contar, charlar, hablar a cualquier velocidad, con parsimonia (más bien pocas veces) o igual de rápido que estoy escribiendo ahora. ¿Silencio? No le veo utilidad fuera de las depresiones, los exámenes y las preguntas incómodas del tipo '¿te quieres casar conmigo?'. Encima, como en esta etapa de mi carrera estamos con asignaturas poco clínicas y de las que te exigen hacer trabajos escritos, la tasa de verborrea por minuto aumenta paradójicamente de forma exponencial. Creo que con el último que hice, de Farmacología, superé mi capacidad maxima. Porque tienes que debatir cómo repartir el trabajo, a quién asignar cada parte, juntarse para trabajar en grupo, preguntar dudas... Un maremoto de enlaces de páginas en inglés, wasikòsky o cualquier idioma incomprensible. En fin, que los trabajos me tienen loca de la cabeza.

Luego, después de un día que te deja K.O. rotundo llegas a casa, a tu remanso de paz y empieza la guerra. Que si mi hermana E. habla mucho demasiado y le van a poner un parte (que conste en acta su 'mal comportamiento'), mis padres con su rollo "los novios son malos" o "no hay dinero" o "búscate un novio con dinero", mi perro... ah no, espera, no tengo perro. Mi otra hermana preguntándome cómo se visten los presentadores de un teatrillo, yo enchufada al ordenador haciendo tres trabajos al mismo tiempo y de repente oyes: ¡Débora, corre! Voy al salón y resulta que mis padres me habían avisado porque en la tele salían dos ginecólogos habando del cáncer de endometrio. Ya sé que el cáncer no es algo despreciable, pero ¡yo quiero ser pediatra! Me siento incomprendida, voy a la nevera y cojo un bombón de chocolate. Me planteo si buscar el sustitutivo, pero me da que no; por el momento no creo que sea el momento de buscar el momento para tener un lío con nadie, al menos de momento. El chocolate sólo está muy bueno y no me da tantos problemas, salvo un poco de acné que gracias a mis años de Medicina y el remedio de mi vecina sé tratar. Al menos tengo mi cochecito, con el que puedo ir a donde quiera pero estos días son malos para desplazamientos, si quieres llenar el tanque ya puedes preparar un riñón y la mejor opción parece quedarse en casa con las pantuflas, los problemas, los trabajos y la familia.

Tampoco es que me queje de mi vida. Me encanta, me lo paso muy bien casi todos los días. Algunos en especial, en los que hay muchísimas risas, ayudan a mantener una autoestima astronómica. Mis amigos son lo mejor, la chispa, la guinda o lo que sea que pongas al pastelillo encima de todo. Con ellos te ríes, te ríes y te ríes de lo que es gracioso y de lo que no lo es. Están contigo en los bueno y, a lo malo le dan una patada. No sé qué tipo de vida tendría sin mis amigos, esos medicuchos que en nada serán conmigo médicos de verdad (¡ay que miedo!). Tengo muy claro que el que mira hacia otro lado cuando tú pasas, no conoce la amistad. Y me da lástima. Porque cuando tienes un amigo, te conviertes en una persona mejor y dejas de ver barreras donde no las hay y dejas de girar la cara cuando pasa a tu lado alguien con quien peleaste una vez. Hay vida después de las peleas.

Una cosa que sí me trastorna un poco es no poder viajar todo lo que quiero. Me dicen que no es el momento, y lo sé. Me dicen que ahora toca estudiar, que hay luz al final del túnel. Pero para mí, si no es el túnel que une Francia con Inglaterra, me da un poco igual si estoy cerca de la luz o no. Con mochila o con maleta no importa, pero con mapa. Confío en que algún día pueda tachar de mi lista todos los sitios que me quedan por ver, aunque es una lista un tanto larga y que además, acaba en puntos suspensivos. No quiero una casa más grande, ni un móvil más caro, ni ropa más a la última. De hecho, cuando parece que uso ropa nueva se trata de cosas que le quito a mis hermanas. Las cosas materiales no me dan seguridad y tienen poca importancia para mí, son el medio para concretar fiestas, trabajos, pero en sí el hecho de poseer no es algo que despierte en mí ninguna satisfacción ni sensación de poder/tener. Pero los viajes... ayy. Los que me quedan por hacer y los que he hecho, esa gente tan estupenda que he conocido aquí y allí. Me acuerdo más de ellos de lo que podrían imaginar. Pero claro, esta son la clase de cosas que no les dices nunca, sino que las escribes en un blog o te las callas. 

Podría seguir escribiendo muchos párrafos como estos. Pero no conviene darte tanta información acerca de mí porque podrías llegar a conocerme y entonces, darte cuenta de que estoy medio loca de verdad. Deja que quede algo por contar, si es que acaso lo hay... para que quede entre tú y yo, la excusa para un café o a saber qué.

20 julio 2012

Hoy toca estreno

 ¡Nos vemos en el cine amigos!
Si te preguntas cómo me pueden gustar películas como esta te diré que no sólo me gustan, ¡¡me encantan!! No tanto por el tema, si bien disfruto con una buena trama de acción, sino más bien por la dirección. En general todo lo que haga Christopher Nolan me encanta. A ver si un día de estos le cae el Oscar que se merece por darle a mi héroe favorito la talla que merce y por no contar las cosas del modo más simple. Si no sabes de lo que hablo, te recomiendo que empieces por aquí...

Entre tú y yo, no te defraudará. 

25 junio 2012

Mark, ¡déjame entrar!

Por si aún no lo habían notado hace unos cuantos días que no entro en Facebook. La razón es bastante lógica: me han bloqueado la cuenta. A quién se le ocurre hacerle eso a alguien que está de vacaciones y se pasa horas en Facebook. Bueno, al menos ha sido por un argumento lógico. Se trata de una medida de seguridad de Facebook contra la suplantación de identidad. Ejem. Según un correo que me enviaron, hay sospecha de que he suplantado identidad (de mí misma). Así que ahora me encuentro a la espera de que hagan las comprobaciones de rigor para poder volver a entrar en mi perfil. Mientras, me siguen llegando los avisos de notificaciones que tengo pendientes; los mensajes entre tú y yo que tengo sin leer; las fotos en las que me han etiquetado que no puedo ver.  No sé si son cosas mías o es verdad que las tecnologías tienen cierta tendencia a colapsar en mis cercanías. Como no me dejen entrar tendré que hacer lo impensable, muy improbable e inadmitible... volver a Tuenti (¡¡ni de co**!!). No, al final renergaré de la Tecnología y con el dinero que me iba a gastar en un iPad, me compraré dos cabras y me mudaré al barranco. 

Gracias Mark, colega. 

07 mayo 2012

Así es tu jardín (I)

 

Todavía no sé muy bien cómo encajar una sección de Jardinería en este blog. Tampoco estoy segura de que a los lectores les pueda interesar, ni siquiera importar. Pero ver crecer una planta es una experiencia que ha sido significativa en mi vida y por eso forma parte de este rollo. Supongo que lo mismo me dirán los que han visto crecer a su perro desde que era un cachorro con la diferencia de que a mí no me baban, ni me muerden ni me ladran y encima las flores contribuyen con algo de color y buen olor (cuanta rima...). No hay ningún símil metafísico. Es sólo que me parece muy gratificante ver crecer y florecer algo que cuidas día a día, que tiene un color bonito y huele bien. No sólo es divertido lo que aprendes sino también la motivación de viene detrás de eso y así he acabado sacando libros de jardinería de la biblioteca pública (con mi carnet recién estrenado, ueeee).  
***

Truco: Hojas limpias

"Para salvaguardar la salud y la estética de las plantas de follaje es imprescindible mantener una cuidadosa higiene de las hojas. Además de pulverizarlas con agua, hay que quitar las hojas secas y eliminar el polvo que se acumula en el resto. Para limpiarlas se puede usar una esponja impregnada en cerveza; se pasa sobre las hojas con cuidado y luego se secan una a una con un paño limpio".

Sí, sí... cerveza. Tenía cara escéptica cuando mojé un algodón en lo que me sobró de la cerveza que había tomado a mediodía. ¿Objetivo? Las hojas de mis orquídeas. No me gusta experimentar con ellas pero desde hacía tiempo tenían unas marcas que debían venir del agua pulverizada que uso para regarlas. Pasé el algodón empapado por todas la superficie de las hojas. Lo que ocurrió al instante fue que empezó a haber un fuerte olor a cerveza en mi cuarto. Lo siguiente fue que miré el fondo del vaso y me planteé beberme lo que había dejado pero voilà! Las primeras hojas se habían secado y efectivamente se les habían ido aquellas marcas. Han pasado 24 horas y no ha habido ningún cambio, las hojas han quedado perfectamente limpias.

¡Feliz Lunes!

11 abril 2012

Mis 10 últimas

Me encanta el cine. 

Es un pasatiempo que comparto con mi familia y ellos, al igual que yo, se han acostumbrado a esperar con ganas las tardes de películas. A menudo me pregunto por qué no creo un blog con críticas de las películas que veo porque redondeando una cifra... ¡he visto miles! Sé que mi opinión no es más que eso, un comentario subjetivo; y no conozco todos los tecnicismos que tal vez se requieran pero yo también leo acerca de las películas antes de verlas y cualquier experiencia personal me resulta útil, me da una idea de qué esperar. ¿Prejuicios? Ya te digo. Pero entre tú y yo, parte de la diversión es echar por tierra la excelente valoración de los otros cuando algo es detestable y otras veces en cambio, descubrir que te emocionas con una historia que está lejos de ser considerada buena.
  
Así que, aquí van las 10 últimas películas que he visto: 

  1. Todos los días de mi vida (2012): Tal vez un poco predecible a pesar de estar basada en hechos reales. Ella -Rachel McAdams- es una de mis actrices favoritas aunque va camino de encasillarse en mi historial particular como "la que siempre sufre trastornos de pérdida de memoria" y lo siento, pero esta película no es El diario de Noa. En cuanto a él -Channing Tatum-, no lo vi todo lo emocional que debería haber estado para un tema de este tipo. Entretenida para un día de lluvia, pero nada espectacular.
  2. Intocable (2011): Mm, me esperaba otra cosa. Había oído las buenas críticas de mucha gente y estaba deseando verla pero al hacerlo no me pareció destacar de la manera que debería haberlo hecho. Creo que no terminé de captar la esencia de la película, ¿qué tiene esta historia que la llevó al cine? La vida de un tetrapléjico rico que lo tiene todo y que tras contratar para su cuidado a alguien que no era de su selecta esfera social descubrió cosas nuevas como... ¿los porros y las ...? Bueno, en fin, que no me parece más brillante ni más oscura que la historia real de cualquier paciente tetrapléjico que haya visto en mi corta carrera.
  3. Sexo en Nueva York (2008): Esta no me canso de verla, una y otra vez. Fui fan de la serie desde el capítulo 0 y para no variar, la continuación de la historia de estas 4 mujeres de Nueva York, me encanta. Es divertida, habla de sexo y tiene glamour, ¿qué más le puedes pedir?
  4. Despedida de soltero (1984):  Sí, la de Tom Hanks cuando tenía 28 años. Una despedida de soltero que no ocurre en Las Vegas pero sí cuenta con todos los demás clichés clásicos de tal celebración y golpes de humor a cada cual más surrealista que el anterior. Desde los primeros minutos de película te estás riendo. Sin lugar a dudas, esta es la primera película en la que pienso nada más oír las palabras despedida de soltero.

  5. El cisne negro (2010): Esto es lo que yo comúnmente denomino trastorning. Fijo que hasta Natalie Portman se traumatizó. Hasta yo me traumaticé. Qué trauma... No niego que la película tenga un buen guión, una dirección sólida, un reparto acertado pero aysh, quizá una visión menos teatral y gótica pegaría más entre la gente. Nunca he practicado ballet, ni estoy a favor de la anorexia como método de vida pero disfruto viendo espectáculos de esta clase (aunque mi competición favorita es el patinaje artístico). Lo único que me agüó un poco la película fue confundirme igual que la protagonista y llegar a un punto en el que ya no diferenciaba lo ficticio de lo real -supongo que ésta era la idea del director pero, amigo, parecía que estaba dentro de un cuadro de Dalí.                                    
  6. Cena de amigos (2009): Por probar algo nuevo y decir sí al cine, a la comida y a los quesos franceses. La calidad de la grabación no es comparable a lo que se rueda en Hollywood, pero quizá este hecho junto a que el tema se desarrollara en una casa, una familia y unos amigos concretos dieran el toque genial a la película. La idea de mezclar dos tiempos, pasado y presente, es muy de mi agrado aunque con la conclusión no quedé tan satisfecha ya que, un final que queda sin finalizar a lo Woody Allen, para mí no es un final.
  7. Sólo una noche (2010): ésta sin duda es la revelación del mes (vamos a no decir del año, que aún queda mucho de año). No es que las tentaciones dentro de la pareja sean un tema de mi preocupación en la actualidad pero el hecho de contar una historia bilateral y simultánea, con los puntos de vista de cada parte -Keira Knightley, Sam Worthington- sincronizados en el tiempo y enlazar tan bien la vivencia y las emociones de cada uno de los personajes, hizo que me encantara. Ni qué decir que el reparto es de lujo y del final, no te digo nada, sólo que es lo mejor.  
  8. The last Airbender (2010): La vi con mis hermanas, ¿vale? Y a la media hora estaba suplicando por un mapa y una brújula. Soy muy vieja para jueguitos de kung-fu y las historias tipo Las Crónicas de Narnia en un mundo imaginario. No sé ni dónde quedan las Islas Fidji, voy a preocuparme por el Imperio del Agua del Norte... Ay, Señor...  
  9. Con derecho a roce (2011): Muy actual, divertida y en muchos casos, verídica. Creo que con el final, se les fue un poco la mano pero lo perdono porque Justin Timberlake es adorable durante toda la película.
  10. La ventana indiscreta (1954): una de las joyas de la era Hitchcock, una de mis favoritas. Exquisita. Actores increíbles -James Stewart, Grace Kelly-, auténticas estrellas de cine de las que ya no se ven. Guión inmejorable, ya sabes lo que dicen, la intriga hasta el final. El decorado perfecto, la ventana adecuada y la duda razonable. Si no la has visto y buscas una historia inteligente, tienes que verla.